MINDFULNESS, MINDFULNESS Y MEDITACIÓN, REFLEXIÓN Y CONSCIENCIA, YOGA TIBETANO Y MEDITACIÓN

LA INFELICIDAD DEL BUSCADOR: caer en la trampa de la infelicidad cuando se busca la felicidad en técnicas orientales como el yoga, el mindfulness y la meditación.

CAER EN LA TRAMPA DE LA INFELICIDAD CUANDO SE BUSCA LA FELICIDAD EN TÉCNICAS ORIENTALES COMO EL YOGA, EL MINDFULNESS Y LA MEDITACIÓN.

Voy a ilustrar, con un ejemplo real, un comportamiento que cada vez observo de forma más habitual entre las personas que buscan métodos alternativos para su bienestar.

Hay un resurgir espiritual, una revolución silenciosa que conduce por caminos variopintos a nuestro interior; unos buscando consuelo, otros experiencias exóticas, o el conocimiento y la sabiduría de métodos que parecen aportar la verdadera y auténtica felicidad. Palabras como yoga, meditación y mindfulness, se escriben cada vez más en los buscadores de Internet, y afortunadamente van despertando la curiosidad a cada vez más personas.

Digo afortunadamente porque sé por experiencia propia que aportan innumerables beneficios, incluso las empleo como terapia individualizada para tratar a personas con diversas dificultades y problemas, con muy buenos resultados. Sin embargo, habitualmente me encuentro con una trampa mental muy común en la que es fácil caer, una y otra vez, incluso habiendo tomado consciencia de ella. Y es por ello, por lo que decido hacer esta exposición, aclarando la enorme importancia que tiene entender esta trampa de la mente que nos llevaría de nuevo a la insatisfacción o sufrimiento, y a una búsqueda incesante de experiencias que terminan abocadas en el desencanto.

Como he manifestado en el inicio de este relato, voy a poner un ejemplo real de un cliente, aunque para ello cambiaré su nombre. Cuando conozco a Darío me encuentro con un hombre con una enorme carga de sufrimiento como consecuencia de muchos años de distimia (trastorno depresivo) y malos hábitos. Ya bien entrado en los cincuenta, las cosas aún van peor, pues los pequeños resquicios de esperanza que en algún momento albergó se esfuman viendo como todos sus sueños de juventud ya parecen un absoluto imposible: Ni tuvo fuerzas para estudiar lo que hubiera querido, ni la serenidad necesaria para mantenerse estable en la relación con la mujer que un día amó, ni el entusiasmo que se necesita para afrontar los desafíos de la vida… Su autoestima está destruida y lo que busca constantemente es la evasión de su dolor, unas veces entre el humo del hachís, y otras bebiendo entre bromas y risas de amigos que se reúnen, para sin saberlo,  intuyo que sostener y compartir un dolor semejante, haciéndolo tolerable para tirar un poco más con una vida que se percibe sin sentido.

En este estado se encontraba Darío cuando me llamó en busca de esperanza. Ya más veces había intentado salir de su situación pero había vuelto a lo mismo una y otra vez. Una amiga le habló de mí, del mindfulness, la meditación y el yoga, y así fue como comenzamos nuestra relación terapéutica. Nos vimos de forma quincenal durante varios meses. Su progreso fue bueno, aunque como es lógico, con algunas dificultades y con una recaída de la cual afortunadamente salió rápidamente. De alguna manera, ya había probado el sabor auténtico de la paz, no el que proporciona un porro, sino el que es consecuencia de la conexión espiritual  auténtica consigo mismo, sin ninguna sustancia ajena que lo provoque de forma artificial. Esa que se produce cuando no se busca, sino cuando se está verdaderamente “con lo que es”, cuando nos abrimos a permitirnos ser en nuestra imperfección, conscientes de nuestro dolor emocional,  con el apoyo de una mente cada vez más entrenada para tener la claridad, serenidad y determinación suficientes para seguir dando pasos por una vida, que aunque no libre de dificultades, se puede saborear plenamente.

A través del entrenamiento del cuerpo y la respiración, de la meditación y la atención plena (mindfulness) Darío comprendió y adquirió una nueva forma de vida que le aportaba sentido, fuerza mental, salud y bienestar. Sin embargo, cayó en la trampa, a pesar de habérselo advertido en varias ocasiones.

¿Y cuál es esta trampa? Ahora entraré a explicarlo, pero adelanto que se trata de la huida de las emociones aflictivas, esas que todos tenemos y no nos gustan, esas que no nos hacen sentir como desearíamos. Y las técnicas orientales también pueden utilizarse como huida, de hecho se utilizan muchas veces de esta forma cuando existe desconocimiento de su verdadero valor, o cuando por diversas circunstancias se olvida, como es el caso del ejemplo que en este texto expongo.

Emociones como la tristeza, la angustia, el miedo, la ira, la desilusión, etc. forman parte del repertorio emocional humano; permitirlas, darles espacio en nosotros y aprender de ellas es el camino de la felicidad verdadera, y es exactamente lo que entrena la meditación. Huir de ellas, buscando solamente emociones de bienestar es caer en la trampa. Mientras no aprendamos a dejar espacio y a ser en nosotros a toda nuestra gama emocional no podremos sentir paz verdadera. La paz es la auténtica felicidad, al contrario de la felicidad producida por las emociones positivas, que se desvanece en cuanto entra en nosotros una emoción de menor consideración.

¿Y qué pasó con Darío? ¿Por qué cayó en la trampa?

Después de dos meses en los que no habíamos tenido contacto (la terapia se dio por finalizada, aunque pendiente de alguna revisión) me llamó y me dijo lo siguiente:  Estoy genial, ha sido maravilloso conocerte y adentrarme en este mundo, estoy practicando una meditación que encontré por casualidad  que me hace sentir increíble, me siento conectado al cosmos, y he tenido a través de esta meditación dos experiencias transpersonales alucinantes, tengo que quedar contigo para contártelas porque son muy especiales, lo que siento es lo que verdaderamente merece la pena y ahora sé que todo será diferente y que puedo conseguir todo lo que me proponga.

Ha caído en la trampa de la ilusión. No ha comprendido ni el yoga ni la meditación, o se ha olvidado, y ha caído en la ilusión de la mente que busca momentos de gloria, momentos especiales para sentirse alguien, momentos de satisfacción de los sentidos, reforzando un ego ilusorio que cree poder alcanzar la felicidad a través de ser especial, de la adquisición de ciertos poderes o saberes, o de experiencias extraordinarias. O la ilusión de que en adelante todo será amable y chispeante.  Siento decir, que esta euforia le durará poco tiempo, para volver a la desilusión, y si no se da cuenta de la trampa del ego, buscará a no mucho tardar algún otro modo de evasión que le ayude a tirar un poco más en el camino de la vida. y así una y otra vez…

Yoga kundalini, yoga tibetano (el que practico y enseño), hatha yoga, la meditación transcendental, la meditación zen, la meditación mindfulness;  no importa cual hagas, no te servirá si no has entendido que meditar o practicar yoga no es buscar un estado de paz o de felicidad huyendo del estado actual, sino que es estar en paz “con lo que es”, aprender de ello y actuar en consecuencia y con consciencia. Y no importa que meditación o practica de yoga escojas; si lo has entendido, todas serán buenas, si has entendido que el yoga y la meditación es  un entrenamiento para ser aquí y ahora, en la vida, en la emoción presente, abriéndote a sus mensajes, desarrollando valentía para sentir lo que no gusta y atravesarlo: Ahí al otro lado está el gran regalo, pero no lo busques, porque caerás de nuevo en la trampa: la búsqueda de sentir algo diferente a lo que sientes ahora, creyendo que eso será tu salvación.

No compres humo. Claro que la vida es maravillosa, pero si compras solo lo que te hace sentir genial,  pronto llegará la desilusión y tendrás que encontrar otra cosa, y otra, y otra más adelante… para volver a cargarte con una nueva ilusión que de nuevo será humo y desilusión. No puedes comprar solo una parte, eso es una creencia irreal que te mantendrá sufriendo en una búsqueda incesante e imposible. Las monedas que tienes en la mano, y que de alguna forma te han tocado para vivir,  tienen doble cara. Solo puedes comprar toda la experiencia, la total. ¿O acaso crees que puedes vivir siempre siendo de día sin las noches? ¿Te imaginas huyendo cada día de la noche? Sería una  lucha perdida y un sufrimiento innecesario. Tan solo tendrías que aceptar la noche y reposar en ella para salir del sufrimiento de una mente obcecada por experimentar tan solo la parte que considera “le viene mejor”.

Disfruta del día dándote como un regalo en plena presencia, y descansa consciente en la noche: eso es meditación y yoga, y el camino que te adentrará en la felicidad auténtica: la paz.

En realidad no hay nada que buscar, todo esta aquí ya, en este preciso instante…vívelo intensamente. algunas veces puede ser doloroso, pero siempre es interesante si sabes mirarlo con curiosidad, apertura y dándote cuenta de que es un momento único e irrepetible para explorar. 

Termino con estas palabras de Rumi, un poeta sufí del siglo XIII que dice así:

LA CASA DE LOS HUÉSPEDES

El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recién llegado.
Una alegría, una tristeza, una maldad
Cierta conciencia momentánea llega
Como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
Que vacían tu casa con violencia
Aún así, trata a cada huésped con honor
Puede estar creándote el espacio
Para un nuevo deleite

Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
Recíbelos en la puerta riendo
E invítalos a entrar
Sé agradecido con quien quiera que venga
Porque cada uno ha sido enviado
Como un guía del más allá.

Diseño sin título

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s