REFLEXIÓN Y CONSCIENCIA

Paisaje Interior

Estamos habituados a enfocar nuestra atención hacia afuera. Nos vamos de vacaciones a explorar lugares nuevos y a vivir experiencias que nos saquen de la rutina, nos proporcionen un chute de energía y nos colmen de sensaciones especiales para poder seguir haciendo frente al día a día; sin embargo, somos desconocedores  del lugar más alucinante que podemos explorar: nuestro interior… el viaje más apasionante a realizar.

En este espacio interior hay paisajes increíbles, llenos de tesoros hacia las mejores experiencias de nuestra vida. También, por supuesto, como en todo lugar, hay encuentros menos deseables, lugares oscuros, monstruos escondidos, rincones desangelados y espacios henchidos del miedo que tratamos de evitar a toda costa.

Nosotros tenemos el poder de encerrar estos oscuros lugares para siempre,  arrinconados e ignorados, o podemos llevarles luz. La luz de la consciencia que todo lo ilumina y transforma.

En realidad, nuestro exterior es una manifestación de este paisaje interno. La vida nos lo pone enfrente, delante de nuestras narices,  para que no podamos escapar,  tener que mirar y hacer frente irremediablemente. Sin embargo, sino comprendemos que, este paisaje externo es nuestro interior manifestado, no avanzamos en el camino de la vida. Y sobre todo, si no llevamos la luz de la consciencia a nuestros rincones oscuros, seguiremos manifestando esa peculiar oscuridad de cada uno.

La meditación, el yoga, el mindfulness, el desarrollo transpersonal, recorren estos paisajes  interiores tan variopintos. Recorrerlos te convierte en un intrépido viajero apasionado y maravillado  de la enorme belleza y el gran misterio de la vida. El contacto con uno mismo  abre una dimensión nueva, en la que  se percibe que todo está cohesionado por un silencio especial, por una paz que adentra en el amor incondicional, comenzando por sentirlo hacia  uno mismo, y desde el cual, alumbrar nuestra oscuridad,  propiciando así el desarrollo del enorme potencial que todos tenemos.

Descubrir los valores y dones personales que habitan en esta dimensión interior es un objetivo más que interesante. La curiosidad del explorador del mundo interior abre puertas inimaginables que transforman la vida. Se descubre que siempre se puede crecer aunque existan momentos difíciles, situaciones dolorosas, procesos de enfermedad…, se puede seguir creciendo aunque el cuerpo se marchite, agotándose en el natural desgaste y envejecimiento.

Los rincones de nuestro interior no son físicos, ni tienen límites. Conectar con esta infinitud es poner luz en el camino. Si ilumino cada rincón con la luz de la consciencia, la oscuridad poco a poco se desvanece silenciosa dejando paso a algo nuevo que brota y nos transforma.

Recuerdo un especial momento en el que estaba explorando mi mundo interior,  y  gracias al amor de mi mirada consciente sentí como mi cabeza y mi corazón florecían. Pude sentir como estos dos órganos tan importantes se conectaban echando raíces que los unían, y me di cuenta, que pase lo que pase, si se mira desde la luz de la consciencia, TODO ES CRECIMIENTO  y VIDA. Hasta la muerte es un acto de crecimiento. La agonizante oruga se transforma en la libre,  grácil  y  hermosa mariposa.

Diseñbo sin título (1)

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