REFLEXIÓN Y CONSCIENCIA

PARAR, MIRAR Y COMPRENDER

Algo pasa cuando estamos viviendo sin tiempo para detenerse, concluyendo todo rápido, sin reflexionar, leyendo un texto sin la necesaria tranquilidad  para comprender, sin la paciencia necesaria para profundizar en un asunto, en una idea, mirando sin ver porque vamos corriendo o queremos estar allí cuando estamos aquí, sin contemplar lo obvio, lo rutinario, lo normal, desde el espacioso silencio primero y desde el juicio sereno después.  Algo pasa cuando ya hasta los niños están tan acelerados que no son capaces de relajarse cuando no hay nada que hacer, y se vuelven locos solicitando entretenimiento, atención constante, estímulos sin fin que les entretengan.

Es el vivir desconectados de nosotros mismos, llenos de cualquier cosa que ocupe, faltos de aprecio por el detalle, el encanto, la sensibilidad, la amabilidad, la serenidad, el silencio, la gratitud, la paz interior…

Mucho hacer y poco SER. El ser se esconde en el último rincón bajo llave.  Mejor olvidarle ahí  y entretenerse con cualquier cosa que llene de sensaciones placenteras, no importa si son poco duraderas, ya encontraremos algo nuevo, y rápido en lo que ocupar nuestro tiempo, que nos sacie nuestra hambre feroz,   llenarnos y llenarnos a bocados rápidos, engullendo anestesiados…

Hoy más que nunca, adultos y niños necesitamos detenernos…no para llenarnos de algo nuevo, sino para vaciarnos de tanta sin sustancia, de tanta prisa, de tanta superficialidad, de tanta anestesia…Recuperar nuestro centro, nuestro Ser. Aprender a VER cuando miramos,  a OÍR cuando escuchamos, a SENTIR con el corazón, a CONOCER nuestros recursos internos, a CONECTAR con nuestra sabiduría interior, a CONFIAR en nuestro poder, a COMPRENDER que el bien común es la felicidad.

PARAR, VER, OÍR, SENTIR, CONOCER, CONECTAR, CONFIAR, COMPRENDER… ¿A caso nos enseñan esto en algún sitio?, ¿es lo más importante y nadie nos lo enseña?

Tal vez por ello el mindfulness y la meditación crecen sin parar. Y tal vez por ello, comienzan a salir detractores de ello, a meter el miedo en el cuerpo a la gente porque no conviene que las personas desarrollen sabiduría y sean capaces de tomar las riendas de su propia vida.

No tengas miedo al mindfulness, a la meditación, al yoga, ten miedo a quién te dice lo que tienes que hacer, a quién te vende un único camino para alcanzar algo, a quién impone y manipula con el miedo. Ábrete a lo que te deja pensar, reflexionar, indagar y que jamás ponga límites a tu libertad personal de escoger o de cambiar si así lo consideras conveniente.

No me extraña que la meditación, el yoga y el mindfulness crezcan sin parar. La sabiduría de oriente no busca el control de las masas, sino la libertad de todos a través del autoconocimiento y el desarrollo de la bondad, la generosidad y la compasión, cualidades necesarias a desarrollar para alcanzar la auténtica felicidad.

 

pablo

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